Cada dos semanas, paso por la residencia de ancianos de mi padre para rellenar sus pastilleros. Siempre he administrado su medicación y considero que es un proceso sencillo y una forma práctica de cuidarle. Llevaba semanas sin verle porque había estado de viaje, pero parte de la razon tambien era que no quería verle. Antes de salir de viaje, me preparé y llené tres cajas de pastillas por adelantado para asi poder alargar mis visitas. Durante el tiempo que estuve de viaje, le pedí a unos amigos que le dejaran los artículos personales que el queria, como papel higiénico, pasta de dientes y otros artículos domésticos.

Mi padre ha estado muy callado hoy. Estaba cansado, pero muy agradecido de que viniera a visitarle y de que sus cajas de patillas estaban llenas. Me senté en la mesa de la cocina de su pequeño apartamento, mientras él descansaba en su cama, acurrucado en posición fetal, con una almohada entre sus piernas.

Usualmetne suelo poner música en mi iPhone mientras organizo sus cajs de pastillas, así no me distraigo, ademas siento que me relaja, pues la mayor parte del tiempo realmente quisiera no estar allí.

Las diminutas pastillas de colores golpeaban el fondo del recipiente de plástico mientras yo todos los días las rellenaba metódicamente. Mientras yo trabajaba se durmió y eso me hizo sentrir aliviada. Normalmente no me gusta entrar en su apartamento, pero como estaba tan cansado, pensé en ir a visitarle allí. La idea de entrar en su apartamento me da escalofríos, así que suelo reunirme con él en el comedor y comemos algo mientras lleno sus cajas de pastillas

Siento como si hubiera tenido toda una vida de terapia, reflexión y crecimiento para sanar de todo lo que este frágil hombre acurrucado en su cama me ha hecho.

Lo escuché roncar desde su cama y reflexioné acerca de el por qué siento tanta aprensión hacia l. él.. Siento como si hubiera tenido toda una vida de terapia, reflexión y crecimiento para sanar de todo lo que este frágil hombre acurrucado en su cama me ha hecho. Me preguntaba si esta sensación de sentirme rara e incomoda cuando estaba cerca de mi padre desaparecerá algún día. Su andador está justo al lado de su cama, que a su vez está justo al lado de su botella de oxígeno. Apenas puede caminar o respirar en este momento. Ahora siempre es amable conmigo y, en general, dice cosas positivas. Está totalmente irreconocible de la persona que durante mi niñez.

Estos pensamientos que tenia mientras recogía los frascos vacíos de las recetas, me hicieron sentir un poco triste. Acomodé las cajas ordenadamente sobre la mesa de la cocina y salí silenciosamente de su apartamento. Cuando atravesé las puertas automáticas y salí al aire fresco, pensé: soy una superviviente y todo esto ya es historia. Yo elijo mis recuerdos y los que quiero conservar. Me sentí agradecida por todo el trabajo que he realizado para mi sanidad. No hay nada malo en tener un poco de aprensión. Escucho mi instinto, la voz que siempre me ha hecho seguir hacia adelante.

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