Lograr que mi padre admitiera haber abusado de mí cuando era niña, así como de otros niños, no fue algo fácil de lograr, pero cuando decidió sincerarse, me tomó por sorpresa. No sé si mi persistencia a través de los años buscando que admitiera lo que me había hecho, lo agotó , pero un día se levantó y decidió comenzar a decir la verdad.

Como lo había hecho un sin número de veces, una mañana mientras desayunábamos, le pregunté,, “ Por qué papá? Por qué hiciste todas las cosas que hiciste? Necesito saber! “ “ Honestamente no esperaba una respuesta de su parte , más allá de lo que siempre me respondía, pero esa mañana resultó ser diferente. Por años había hecho la misma pregunta, y su respuesta siempre era «¿Cómo puedes preguntarme algo como eso? Naturalmente , me tomó por sorpresa cuando en vez de su respuesta habitual, comenzó a compararme con un pato en el agua. Usando esa misma metáfora, me explicó que no importando lo que el clima traía a mi camino , yo continuaba nadando y moviéndome hacia adelante. Me continuó diciendo que no importaba lo que él hiciera era como agua corriendo por mi espalda.

Horrorizada, pero llena de curiosidad, le hice más preguntas para clarificar lo que estaba escuchando. Luego de escuchar más de sus respuestas, estaba sumamente claro que su necesidad era tener control y poder sobre mi. Me dijo que desde que yo era una niña él sentía resentimiento pues consideraba que yo era obstinada y resiliente, y que él no poseía esas cualidades por lo que él necesitaba “sacarme” de ellas.

Justo en medio de la conversación, la camarera se acercó para tomar nuestra orden y como si estuviéramos hablando del clima, mi padre me dijo: «Tienes que probar los huevos benedictinos». ¡Casi pierdo la compostura! Él nunca me había admitido nada, a pesar de años de interrogación y de repente tuve algunas respuestas ¡y vinieron acompañadas de una conversación en la mesa del desayuno!

Me dijo que desde que yo era una niña él sentía resentimiento pues consideraba que yo era obstinada y resiliente, y que él no poseía esas cualidades por lo que él necesitaba “sacarme” de ellas.

Sentí que no tenía tiempo para perderme en la extrañeza del momento, así que cuando terminamos de comer, ordené rápidamente mis pensamientos y le pregunté si podía escribir algunas notas sobre él en mi próxima visita. Sin dudarlo, aceptó, y así comenzó mi viaje para escribir mi libro.Sentí que si podía compartir mi historia con los demás, podría servir de esperanza para quienes han pasado por una agresión sexual. Luego de que mi padre empezó a abrirse más, me di cuenta de que había abierto la mente de un pedófilo y de que tenía una clave única para compartir con los demás y ayudarles a comprender la mentalidad que hay detrás de los abusos.

Hay notas, grabaciones de audio y vídeos suyos. Esta es solo una parte de mi historia, ya que mi mayor historia no es lo que me hizo, sino cómo lo he superado y he encontrado sanidad.

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