La primera vez que compartí con mi esposo Mark, que fui abusada sexualmente en mi niñez, fue durante los primeros meses de haber comenzado nuestra relación de noviazgo. Yo quería que él supiera acerca de los eventos más dolorosos de mi vida. Naturalmente me hizo muchas preguntas, para lo cual yo estaba preparada, pero a la vez me sentí un poco frustrada con algunas de ellas.

Yo sabîa la razón por la qué él me hacía tantas preguntas; él sólo trataba de comprender mejor mi situación. Una de las preguntas que me hizo fue: “Bueno, si estabas teniendo pesadillas y recuersdos en donde tu padre te hacía estas cosas más tarde en tu desarrollo, ¿Cómo sabes que no era un sueño? ¿Cómo sabes que esto realmente te pasó? Eran preguntas justas, pero aun así era frustrante escucharlas.

Me contó que tenía un pariente con una historia similar y la compartió conmigo. Sus familiares se mostraron escépticos ante su historia y creó un disturbio emocional en su familia. Me compartió que él mismo no estaba seguro de qué pensar ya que cada miembro de la familia tenía algo diferente que decir.

Luego de escucharlo, por un breve momento pensé que no iba a poder continuar saliendo con un hombre que estaba cuestionando la veracidad de una historia de abuso como la de su pariente. Había tanta evidencia que culpaba a su abusador, que yo verdaderamente no entendía como Mark podía dudar de el abuso por el que ella había pasado.

“Mi relación con mi padre es sumamente complicada, lo que me complica mucho a mí también.»

Recuerdo haberle dicho que el hecho de ella haber decidido compartir lo que le ocurrió, era un acto de valentía, y que haber experimentado el escrutinio de su familia hasta el punto de haber perdido relaciones por compartir su mayor secreto, debe haber sido terrible. ¿Te imaginas compartir tu miedo más oscuro y que tu propia familia se aleje de ti cuando más necesitas su apoyo?”

Mark respondio, “Bueno, no lo había pensado de esa manera. Entonces, ¿cómo te gustaría que me comporte cuando conozca a tu padre? Creo que voy a seguir tu ejemplo. Como sea que lo trates, yo haré lo mismo. ¿Eso está bien?» Su respuesta genuina me consoló y le dije: “Eso puede funcionar. Mi relación con mi padre es realmente complicada, lo que me complica mucho a mí también.»

Me arriesgué a compartir mi pasado con Mark y estaba feliz de haberlo hecho. Cuando nuestra conversación terminó me sentí vulnerable emocionalmente pero tambien con una sensación de alivio y gratitud al saber que contaba con su apoyo. Esta fue la primera de muchas conversaciones con Mark acerca de mi padre y su abuso, pero fue el primer paso que me mostró que él era alguien con quien podía tener una relación.

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